lunes, 19 de marzo de 2012


Hablo de tener todo y no tener nada.

Hablo de jugar, de apostar, de apostar a cara o cruz, a todo o nada; hablo de saltar sin red, de
 enfrentarse a un adversario sin escudo, de correr con los ojos vendados. Hablo de cosquillas 
 en el estómago, de pasar cerca de ti y que nadie sepa nada de nuestra historia, de que me acaricies, de quedar contigo a escondidas, de que me sonrías, de que me susurres al oido o de que me acaricies la mano cuando nadie nos ve. Hablo de soñar despierta, o dormida, o de soñar contigo. Hablo de dormir contigo, de que me calles con un beso, de que me digas ''te amo''. Hablo de pensar en ti y sólo en ti, de que me abraces de que ''si tú saltas yo salto''. Hablo de quererte y de tenerte.

domingo, 18 de marzo de 2012


Mi canción favorita mide uno setenta y tiene los ojos negros.


Recuerdo esos días de agosto, días en los que tú formabas parte de mi vida, esos días del verano de 2008 en los que no importaba nada más que estar juntos, en tenernos el uno al otro, como si estuviesemos atados, atados de una cuerda invisible, una cuerda que no nos hacía daño; y la verdad ya ha pasado algún tiempo pero yo los recuerdo como si fuese ayer, recuerdo cada segundo a tu lado. Te extraño y ahora daría lo que fuera por verte sonreir de nuevo, otra vez, como antes, cuando lo hacías yo era la más feliz del mundo entero, ahora estoy rota, no me quedan lágrimas, ni fuerzas, ni tampoco ganas de seguir adelante sin ti. Lo único que me queda de ti es esa canción.







En el parque en ese banquito que nos sentábamos siempre, siguen escritas nuestras iniciales, esas que escribiste con las llaves del coche, ese coche donde tantos momentos pasamos y ¿ahora qué? me pregunto constantemente ¿dónde quedan todos nuestros buenos momentos que parecían infinitos? Cuando me gustaba estar sola iba al parque del lago aquel dónde nos dimos nuestro primer beso y es que todo me recuerda a ti, todo, todo, desde tu olor en mi almohada hasta esa taza que me regalaste cuando cumplí los diecinueve donde tomo el té cada mañana. Porque se llevo mi prisa y mi risa y también todos nuestros momentos que vivimos pero aún así te recuerdo, no, no te olvido, también me acuerdo de tus ojos negros y a pesar de todo te quiero mucho.

sábado, 17 de marzo de 2012


Dos caricias, cinco suspiros, mil dos lágrimas y lluvia en los zapatos.

Te has ido, las promesas que me hiciste no han servido de nada, sí, te has ido y yo me he quedado sola, sola, sin ti, sin tu sonrisa, sin tus abrazos y sin tu amor, ya no queda nada, puedes estar tranquilo no te molestaré más, nunca más, pensé que te tenía, que tenía esos ojos, sí, tus ojos, estoy enamorada, hasta las trancas y la gente me llama loca, loca de remate. Pero me da igual, yo sólo pienso en ti, en tus lunares y en todo lo que te rodea, sólo dime: ¿recuerdas la primera vez que nos besamos?, ¿recuerdas cuando me decías que me querías y que esto no se acabaría nunca? No soy capaz de pasar página, no, no puedo. En una cajita conservo todos nuestros recuerdos, tú no lo sabes pero guardo la servilleta con la que te limpiaste la boca, esa servilleta de la primera vez que quedamos en aquel café de las afueras, también guardo la rosa que arrancaste en un jardín el día que nos dimos nuestro primer beso y mi reloj detenido en la hora de ese beso ''19:31''  me encanta ver al reloj los días veintiuno de cada mes y que sean las siete y treinta y uno. Por guardar también guardo el dibujo que me hiciste aquel 1 de mayo, el mechero con el que quemamos las nubes de gominola, el diario que compartimos y el palito de una piruleta que te comiste. Quizás esa gente que me llama loca no este tan equivocada.