domingo, 18 de marzo de 2012


Mi canción favorita mide uno setenta y tiene los ojos negros.


Recuerdo esos días de agosto, días en los que tú formabas parte de mi vida, esos días del verano de 2008 en los que no importaba nada más que estar juntos, en tenernos el uno al otro, como si estuviesemos atados, atados de una cuerda invisible, una cuerda que no nos hacía daño; y la verdad ya ha pasado algún tiempo pero yo los recuerdo como si fuese ayer, recuerdo cada segundo a tu lado. Te extraño y ahora daría lo que fuera por verte sonreir de nuevo, otra vez, como antes, cuando lo hacías yo era la más feliz del mundo entero, ahora estoy rota, no me quedan lágrimas, ni fuerzas, ni tampoco ganas de seguir adelante sin ti. Lo único que me queda de ti es esa canción.







En el parque en ese banquito que nos sentábamos siempre, siguen escritas nuestras iniciales, esas que escribiste con las llaves del coche, ese coche donde tantos momentos pasamos y ¿ahora qué? me pregunto constantemente ¿dónde quedan todos nuestros buenos momentos que parecían infinitos? Cuando me gustaba estar sola iba al parque del lago aquel dónde nos dimos nuestro primer beso y es que todo me recuerda a ti, todo, todo, desde tu olor en mi almohada hasta esa taza que me regalaste cuando cumplí los diecinueve donde tomo el té cada mañana. Porque se llevo mi prisa y mi risa y también todos nuestros momentos que vivimos pero aún así te recuerdo, no, no te olvido, también me acuerdo de tus ojos negros y a pesar de todo te quiero mucho.

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