
Dos caricias, cinco suspiros, mil dos lágrimas y lluvia en los zapatos.
Te has ido, las promesas que me hiciste no han servido de nada, sí, te has ido y yo me he quedado sola, sola, sin ti, sin tu sonrisa, sin tus abrazos y sin tu amor, ya no queda nada, puedes estar tranquilo no te molestaré más, nunca más, pensé que te tenía, que tenía esos ojos, sí, tus ojos, estoy enamorada, hasta las trancas y la gente me llama loca, loca de remate. Pero me da igual, yo sólo pienso en ti, en tus lunares y en todo lo que te rodea, sólo dime: ¿recuerdas la primera vez que nos besamos?, ¿recuerdas cuando me decías que me querías y que esto no se acabaría nunca? No soy capaz de pasar página, no, no puedo. En una cajita conservo todos nuestros recuerdos, tú no lo sabes pero guardo la servilleta con la que te limpiaste la boca, esa servilleta de la primera vez que quedamos en aquel café de las afueras, también guardo la rosa que arrancaste en un jardín el día que nos dimos nuestro primer beso y mi reloj detenido en la hora de ese beso ''19:31'' me encanta ver al reloj los días veintiuno de cada mes y que sean las siete y treinta y uno. Por guardar también guardo el dibujo que me hiciste aquel 1 de mayo, el mechero con el que quemamos las nubes de gominola, el diario que compartimos y el palito de una piruleta que te comiste. Quizás esa gente que me llama loca no este tan equivocada.
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